
El presidente de Cuba, Miguel Díaz‑Canel, reiteró que su país no es un “Estado fallido” y calificó esa denominación como una construcción “hipócrita e injusta” formulada desde sectores políticos y mediáticos en Estados Unidos. En un mensaje dirigido a la opinión pública, el mandatario sostuvo que Cuba sigue siendo un Estado con instituciones propias, con sistemas de salud y educación públicos, y que su principal obstáculo es el bloqueo económico y energético impuesto por Washington.
Díaz‑Canel denunció que las limitaciones al acceso de Cuba a combustibles, equipos de generación eléctrica y repuestos se traducen en apagones, desabastecimientos y un impacto directo en la vida de la población. En este marco, el gobierno cubano insiste en que la crisis que vive el país no se debe solo a factores internos, sino fundamentalmente a la política de sanciones y restricciones de Estados Unidos, que mantiene vigente desde hace más de seis décadas.
