Por primera vez, un grupo de científicos argentinos y estadounidenses exploró el cañón submarino frente a Mar del Plata, en el océano Atlántico Sur, a una profundidad de casi 4.000 metros. La misión se realizó a bordo del buque Folker y contó con la innovadora ayuda del robot submarino SuBastian, capaz de descender hasta 4.500 metros y transmitir imágenes en vivo en alta definición.
Esta expedición permitió observar en directo corales de aguas frías, animales marinos extraños y paisajes que parecen sacados de otro planeta, fascinando a miles de personas en YouTube y generando un fuerte impacto mediático. La transmisión se convirtió en un fenómeno viral, alcanzando millones de vistas y acercando la ciencia de las profundidades oceánicas a un público amplio y diverso.
Los expertos que participaron de esta exploración comentaron cada imagen y hallazgo en tiempo real, haciendo accesible el conocimiento científico y destacando la importancia de estos ecosistemas poco estudiados. La iniciativa refleja una nueva forma de hacer ciencia visible y democratizar el acceso al conocimiento sobre la biodiversidad marina.
Este proyecto conjunto del Instituto Schmidt Ocean, el CONICET y grupos de investigación argentina ha demostrado que, pese a los desafíos presupuestarios para la ciencia en el país, la pasión y el trabajo colaborativo pueden llegar muy lejos, incluso hasta las profundidades inexploradas del Océano Atlántico.

