La suspensión temporal de la importación de calzado terminado en México se implementó para proteger la industria nacional, afectada por el mal uso del Programa IMMEX. Este programa permitía la importación temporal de calzado terminado para integrarlo a procesos de exportación, pero en la práctica el calzado importado terminaba en el mercado interno sin pagar impuestos, lo que generaba un “contrabando técnico” y competencia desleal hacia los productores mexicanos.
Según el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en 2024 las importaciones de calzado terminado bajo el programa IMMEX crecieron 159% en volumen y 60% en valor respecto a 2023, mientras que la producción interna cayó 12.5%, el PIB del calzado bajó 12.8% y se perdieron cerca de 11 mil empleos formales en el sector. Además, la capacidad instalada de las fábricas se usó mucho menos, disminuyendo en 16.6 puntos porcentuales.
La medida, anunciada en un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, prohíbe la importación temporal de calzado terminado, permitiendo únicamente la importación de partes y componentes para fabricar calzado dentro del país. Esto busca recuperar empleos, aumentar la producción nacional, evitar evasión fiscal y fortalecer la competitividad de la industria mexicana contra la competencia internacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó esta decisión, subrayando que la medida protege a los fabricantes nacionales y genera condiciones más justas para las miles de familias que dependen de este sector. México se une a países como Alemania, Canadá, Japón y Australia que han implementado medidas similares para proteger su industria del calzado
