
La presidenta Claudia Sheinbaum retomó con ironía el apelativo de “suavicrema” para referirse a la Estela de Luz, el controvertido monumento de Felipe Calderón en Paseo de la Reforma, durante un repaso a las obras de gobiernos pasados. Con ese mote, la mandataria cuestionó el legado de infraestructura de los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto y subrayó que, en su administración y en la de Andrés Manuel López Obrador, se priorizan proyectos “emblemáticos” como trenes, aeropuertos y refinerías.
En un tono claramente satírico, Sheinbaum pidió a los medios recordar qué obra se retiene de Calderón y, al escuchar la referencia a la “suavicrema”, agregó que ese monumento es para ella un “monumento a la corrupción”. También mencionó la famosa “media barda” de Tula como símbolo de obras inconclusas, para contrastarlas con lo que define como proyectos funcionales y estratégicos de la actual administración.
El comentario se enmarca en una crítica política más amplia al periodo de gobiernos de partido conservador y de Peña Nieto, al que la presidenta acusa de gozar del ingreso petrolero sin invertir en infraestructura duradera. La frase “suavicrema” ha vuelto a circular en redes y medios como un símbolo de la forma en que el gobierno actual quiere leer el legado de Calderón: una obra costosa, criticada y fácil de convertir en broma.
