
A 59 días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en la Ciudad de México, el gobierno de Claudia Sheinbaum asegura que el evento deportivo se desarrollará sin incidentes, a pesar de que distintos sectores sociales han anunciado movilizaciones previas, incluyendo el 11 de junio, día de la inauguración en el Estadio Ciudad de México (ex Azteca).
Varios colectivos sociales —entre ellos maestros disidentes, madres buscadoras de personas desaparecidas y organizaciones ciudadanas— han convocado marchas y acciones de protesta en fechas cercanas al inicio del Mundial.
Muchos de estos grupos buscan aprovechar la visibilidad internacional del evento para colocar en la agenda temas como la violencia, la desaparición forzada y la situación laboral de los docentes, lo que ha generado preocupación sobre posibles bloqueos o disturbios durante los días clave del torneo.
Frente a este panorama, Claudia Sheinbaum ha insistido en que no habrá “ningún problema” durante el Mundial 2026 y que el gobierno garantiza tanto el derecho a manifestarse como la seguridad del evento.
La jefa de gobierno ha subrayado que se implementan operativos de coordinación con autoridades locales, federales y de seguridad, además de que se mantienen canales de diálogo para evitar que las movilizaciones afecten la celebración del partido inaugural ni la estadía de turistas y fans.
El Mundial 2026 será el primer torneo en tres sedes: México, Estados Unidos y Canadá, lo que aumenta la presión sobre la Ciudad de México como anfitriona del partido inaugural.
En ese contexto, el gobierno de la CDMX también ha considerado ajustes como la posible suspensión de clases el 11 de junio y la reorganización de rutas viales para contener el flujo masivo de personas hacia el Estadio Ciudad de México, al mismo tiempo que se busca evitar que las protestas se traduzcan en desorden o afectaciones al evento.
Con la mirada del mundo puesta en la capital mexicana, el desafío para el gobierno será demostrar que es posible proteger la tranquilidad del Mundial y, al mismo tiempo, reconocer el derecho a manifestarse de quienes buscan aprovechar el escenario global para visibilizar sus demandas.
