El primer ministro francés, Michel Barnier, reconoció este domingo que su país está “en una situación muy grave” con una deuda pública de más de tres billones de euros y no descarta subir los impuestos a los ricos, e insistió en que hay que garantizar la credibilidad ante los mercados.
Añadió que no los subirá “ni a los más modestos, ni a las personas que trabajan ni a las clases medias”, pero al mismo tiempo puntualizó que “no voy a excluir que las personas más ricas participen al esfuerzo nacional que habrá que hacer”.
