
El gobierno de EE.UU., bajo la presidencia de Donald Trump, avanza en la construcción de un «muro negro» en Santa Teresa, Nuevo México, frente a Ciudad Juárez, Chihuahua, como parte de su estrategia para frenar la migración irregular.. Esta barrera metálica de 9 metros de altura absorbe más calor solar para dificultar su escalada, formando una doble valla con tecnología «Smart Wall»..
Pintado de negro mate, el muro se calienta intensamente bajo el sol del desierto (hasta 80°C estimados), disuadiendo a migrantes de treparlo y causando quemaduras graves.. Se erige paralelo a una valla previa de 2025, con sensores, cámaras y detección de movimiento; incluye excavaciones, bases de cemento y barrotes de acero.
Obreros mayoritariamente mexicanos, como «José» de Ascensión, Chihuahua, laboran en el sitio pese a desacuerdos personales; es uno de 10 contratos federales por unos 4,500 millones de dólares.. Iniciado en 2025 por orden de Trump vía la secretaria Kristi Noem, el tramo de Santa Teresa-Anapra/San Jerónimo busca blindar esa zona desértica usada para cruces ilegales.
