La temporada de lluvias en Yucatán suele activar las actividades de los animales, especialmente de anfibios y reptiles que durante las secas pasaron por calor extremo y falta de agua; entonces las precipitaciones propician un panorama de lo más adecuado para estos animales.
“Los anfibios, por ejemplo, son animales que requieren de mucha humedad en el ambiente ya que su piel es a lo que se le llama ‘desnuda’, pues no tiene ninguna protección como escamas o plumas”, detalló Pedro Nahuat Cervera, director de la asociación Ekuneil.
Si salen y no hay humedad, puede causarles la muerte, advirtió el experto dedicado a la preservación de esta fauna. Entonces, reiteró, la actual temporada favorece a que estén activos sin riesgo de una desecación; y, además, recuperan el agua perdida.
“Muchos salen porque el alimento está disponible: Empieza a haber brotes tiernos de hojas, flores, frutos; y al salir los herbívoros igual salen los carnívoros que son depredadores. Todo despierta y por eso vemos más incidencia de anfibios y reptiles”.
Esto no es una cuestión exclusiva del interior del estado, aclaró el biólogo, sino también se puede observar en zonas urbanas, aunque con mayor dificultad a razón de que las ciudades albergan áreas verdes que están en constante riego.
“En las zonas naturales es en donde se nota un cambio radical pues pasan de no tener agua a estar sumamente húmedas y activas”, señaló.
En estas épocas, dijo, es más común avistar anfibios como ranas, sapos y salamandras que recorren la periferia de los hogares. Por eso mismo, puede haber depredadores como serpientes que buscan a estos anfibios para alimentarse.
“En cuestión de lagartijas el cambio no es tan drástico, pero durante las inundaciones que hubo hace algunos años nos tocaron reportes de cocodrilos cerca de los domicilios, aunque es algo sumamente raro que suceda”.
Esta situación, precisó Pedro Nahuat, ocurre mayormente en la periferia de las ciudades que se encuentran cerca a las zonas naturales. En la ciudad, añadió, es algo mínimo.
No hay un dato numérico, pero el incremento de los reportes, comentó, es evidente pues de pasar a no tener ninguno; hoy tienen más constantes, especialmente de sapos comunes y gigantes.
“Hay otras especies más exclusivas de la periferia como las ranas de árbol mexicana y lechosa, que llegan a entrar a las casas; y en las más cercanas a la vegetación se pueden ver otras como la rana cabeza de pala y la salamandra yucateca”, explicó.
Juan Manuel Contreras
