
Francia insiste a Irán y a Donald Trump para reabrir el Estrecho de Ormuz “sin controles, ni peajes y en el menor tiempo posible”, en un intento por desbloquear una de las vías marítimas más estratégicas del mundo y frenar la escalada de tensiones en el Golfo Pérsico.
El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió a los mandatarios de Estados Unidos e Irán que reanuden las negociaciones de paz interrumpidas y que vuelvan a permitir el tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz de forma “incondicional, sin controles ni peajes y en el menor plazo posible”. Macron subrayó que el alto el fuego debe respetarse estrictamente por todas las partes y que el corredor debe funcionar como un espacio de navegación libre, conforme al derecho internacional.
Francia y la Unión Europea han dejado claro que cualquier intento de establecer controles o peajes al paso de buques por el Estrecho de Ormuz sería contrario a la libertad de navegación y a las normas internacionales. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean‑Noël Barrot, calificó como “ilegal” e inaceptable cualquier mecanismo que obligue a pagar por cruzar el estrecho, que mueve gran parte del comercio mundial de petróleo y gas.
Paralelamente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido una línea dura, exigiendo a Irán la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz y amenazando con bloqueos o acciones militares si no se cumplen sus condiciones. En este escenario, la iniciativa de Francia busca abrir un espacio diplomático alternativo para desbloquear el estrecho sin que ningún país imponga condicionamientos ni tarifas al paso de embarcaciones
