Sin embargo, el 24 de septiembre de 2020, Francisco ordenó despojarlo del cargo de prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y de los derechos ligados al cardenalato.
El religioso, conservó, por tanto, el título de cardenal, pero cesó en todo cargo en la Curia romana y perdió el derecho a entrar en un futuro cónclave.
Sin embargo, Becciu, de 76 años, expresó su intención de participar también en la votación para elegir al nuevo papa.
Refiriéndose al último consistorio, el Papa reconoció intactas mis prerrogativas cardenalicias, ya que no hubo voluntad explícita de excluirme del cónclave ni solicitud de mi renuncia explícita por escrito”, dijo el cardenal Becciu en la Unione Sarda, publicado en el periódico La Nación.
