
La crisis energética que atraviesa Cuba ha provocado un severo impacto en el sistema de salud, con autoridades de las Naciones Unidas informando que se han retrasado más de 96 mil cirugías, incluyendo operaciones a niños y mujeres embarazadas, por la escasez de combustible y la falta de energía eléctrica estable. La ONU ha advertido que la prolongada “privación energética” del país podría derivar en una crisis humanitaria si no se mitigan las limitaciones en hospitales, farmacias y centros de atención primaria.
Al mismo tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido alertas sobre el aumento global de casos de dengue y malaria. La OMS reporta ya más de 4 millones de casos sospechosos de dengue en el continente americano en 2023, vinculados al cambio climático, la urbanización y la movilidad humana. Además, la malaria ha vuelto a repuntar, con unos 282 millones de casos y más de 600 mil muertes estimadas en 2024, principalmente en zonas endémicas donde la inversión en prevención y tratamientos se ha reducido.
