
Ariana Grande anunció que, al concluir su gira Eternal Sunshine Tour el 1 de septiembre en Londres, hará una pausa de la vida pública y de proyectos con alta exposición mediática. Su representante confirmó a medios como People y The Hollywood Reporter que la cantante quiere cerrar la gira “sana y feliz” y luego tomarse un “descanso muy merecido” del trabajo y las apariciones públicas.
Como parte de esa decisión, ya no participará en la reposición del musical Sunday in the Park with George, prevista para el próximo verano en el Barbican Centre de Londres.
La medida llega en medio de una creciente preocupación en redes sociales por su físico, reavivada tras fotos y videos de la gira y el estreno de su nuevo álbum Petal. Sin embargo, su equipo ha sido claro: no hay ningún diagnóstico nuevo ni problema de salud revelado; el motivo central es el “escrutinio público constante e interminable” al que ha estado sometida, sobre todo en torno a su cuerpo.
Un portavoz destacó que su salud es buena y que el espectáculo actual es “muy físico” y requiere “destreza atlética”, por lo que actuar “noche tras noche a un nivel altísimo” es una señal de que está bien. En su primer concierto en Chicago tras el anuncio, la propia Ariana aclaró que su retiro de la vida pública fue planeado desde hace tiempo y no es una reacción de último momento a los rumores.
