
En Caracas, unos 2,000 trabajadores, estudiantes y gremios protagonizaron una tensa marcha el 8 de abril de 2026 hacia el Palacio de Miraflores, exigiendo aumentos salariales urgentes. La Policía Nacional Bolivariana bloqueó el avance y dispersó a los manifestantes con gases lacrimógenos, generando enfrentamientos en el centro de la capital venezolana.
El salario mínimo venezolano está congelado desde 2022 en un equivalente a 28-30 centavos de dólar, insuficiente para cubrir la canasta básica familiar ante la hiperinflación persistente. La protesta responde a promesas de la presidenta interina Delcy Rodríguez de un «aumento responsable» para mayo, rechazado por insuficiente por los gremios. Esta es la tercera movilización del año, tras marchas en marzo de educadores y sanitarios.
Las manifestaciones se extendieron a varias ciudades, con llamados a pensiones dignas y mejoras laborales. Videos en vivo muestran el caos con nubes de gas y bloqueos policiales cerca de Plaza Venezuela. Organizaciones opositoras condenan la represión, mientras el régimen chavista justifica las medidas para «preservar el orden». La situación sigue en desarrollo en un contexto de crisis económica agravada.
