
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva medida de presión económica contra Irán al anunciar que cualquier país que suministre armas al régimen iraní enfrentará aranceles del 50% sobre todas sus exportaciones a Estados Unidos. La declaración, publicada en su red social Truth Social, se dio apenas horas después de que Washington y Teherán anunciaran un acuerdo de alto el fuego de dos semanas, en medio de negociaciones para aliviar parcialmente algunas sanciones.
La amenaza de Trump no se limita a equipos militares: se extiende a todo el comercio bilateral de esos países con EEUU, lo que eleva significativamente el costo político y económico de cooperar con Irán en materia de defensa. Analistas interpretan esta medida como una forma de usar la política comercial como herramienta estratégica para aislar al régimen iraní y obligar a terceros países a elegir entre acceder al mercado estadounidense o mantener relaciones de suministro de armamento con Teherán.
La nueva postura estadounidense se suma a un contexto de grandes tensiones en Oriente Medio y refuerza el enfoque de Trump de combinar gestos diplomáticos puntuales con medidas económicas duras contra actores que considera amenazas para la seguridad regional y para los intereses de Estados Unidos.
