
Guatemala decretó estado de sitio por 30 días el domingo 18 de enero de 2026, tras una oleada de violencia de la pandilla Barrio 18 que incluyó motines en tres cárceles y ataques coordinados contra policías, dejando al menos ocho agentes muertos.
El sábado 17, reos de Barrio 18 (declarada terrorista por EE.UU. y Guatemala) se amotinaron en tres prisiones, tomando rehenes (hasta 37, incluidos guardias y un psicólogo) y quemando oficinas para exigir traslado y privilegios para su líder Aldo Duppie Ochoa, alias «El Lobo». Ochoa, condenado a 2.000 años, fue «neutralizado» durante el retome de control en la prisión Renovación I. En represalia, pandilleros lanzaron 10 ataques simultáneos contra sedes policiales en Ciudad de Guatemala y alrededores, matando a siete policías y hiriendo a 10 más; un pandillero falleció y siete capturados.
El presidente Bernardo Arévalo anunció la medida en cadena nacional, facultando detenciones sin orden judicial, restricciones a reuniones y uso de fuerza militar contra pandillas sin negociar con criminales. No altera vida cotidiana ni instituciones, pero suspende clases el lunes 19 como precaución y declara tres días de luto por los policías. El Ejército asume conducción bajo el presidente, con colaboración estatal para disolver organizaciones delictivas.
La violencia responde a reformas de 2025 que eliminaron privilegios a Barrio 18 y MS-13, como traslados a prisiones de máxima seguridad y requisas de extorsiones. Ministro de Gobernación Marco Antonio Villeda lamentó ataques «cobardes» y confirmó control total de prisiones. Arévalo enfatizó combate a mafias para proteger ciudadanos.
