La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, respondió a las críticas de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, tras ordenar la remoción de las estatuas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara en la colonia Tabacalera. Rojo aclaró que dichas esculturas fueron adquiridas por la alcaldía en 2017 con recursos propios, por lo que pertenecen a los vecinos y no al gobierno federal. Asimismo, expresó su disposición para dialogar con Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, y la Secretaría de Cultura para definir el destino legal de los monumentos.
En contraparte, Sheinbaum calificó la retirada como un acto ilegal y de “intolerancia total”, argumentando que la acción no fue autorizada por el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos, que incluye al Instituto Nacional de Antropología e Historia y al Instituto Nacional de Bellas Artes. Además, advirtió que una eventual subasta de las estatuas constituiría daño patrimonial. También cuestionó la supuesta contradicción de Rojo, quien anteriormente visitó Cuba, lo que consideró una muestra de hipocresía.
Rojo negó haber viajado recientemente a Cuba y afirmó que aquella visita fue hace más de diez años. Criticó la “doble moral” del gobierno federal por oponerse a la subasta cuando se han vendido propiedades y el avión presidencial durante la administración de AMLO. Reafirmó que la acción está amparada en el artículo 53 de la Constitución Mexicana y manifestó su voluntad de resolver la controversia mediante diálogo y respaldo legal.
Por último, Clara Brugada reiteró su apoyo para recuperar y reubicar las estatuas en otra alcaldía, en coordinación con la Secretaría de Cultura. Este episodio revela un conflicto político entre la alcaldía de Cuauhtémoc y el gobierno federal, con un debate centrado en procedimientos legales, la protección del patrimonio cultural y posiciones ideológicas respecto a las figuras históricas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara.
