
Francia e Italia han restringido el paso y el apoyo a aeronaves de Estados Unidos que participan en la campaña militar contra Irán, en un movimiento que ha exacerbado las tensiones entre Washington y dos de sus principales aliados europeos. La medida llega en medio de una escalada del conflicto y de fuertes críticas del presidente Donald Trump a sus socios de la OTAN.
Francia ha negado el sobrevuelo de su espacio aéreo a aviones estadounidenses que transportan suministros militares con destino a Israel, argumentando límites legales y políticos a su participación en la guerra. Además, las autoridades francesas han dejado claro que no permitirán que aviones de combate organizados en territorio galo se utilicen para ataques directos contra Irán, marcando una línea de distanciamiento frente a la estrategia de Washington.
Por su parte, Italia ha rechazado que Estados Unidos use la base aérea de Sigonella, en Sicilia, para operaciones vinculadas al conflicto con Irán. El gobierno italiano asegura que estas acciones no están contempladas en los tratados de defensa y que cada solicitud de uso de bases o espacio aéreo se analiza caso por caso. Aunque el Pentágono había recibido una autorización inicial para repostar allí, posteriormente se revocó la autorización para aterrizar y operar, lo que ha generado malestar en Washington.
Estados Unidos ha respondido de forma contundente: el Departamento de Estado ha señalado que revisará las relaciones con la OTAN y con estos países al final de la campaña contra Irán, y el presidente Trump ha criticado públicamente a Francia en redes sociales, insinuando que su apoyo ha sido insuficiente y advirtiendo que otros países tendrán que aprender a “defenderse solos”.
La decisión de París y Roma evidencia un crecient slime en la brecha entre la política exterior de Estados Unidos y la de algunos socios europeos, en un momento en que el conflicto con Irán se ha convertido en un punto focal de la geopolítica global.
