En una medida anunciada por Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el muro fronterizo con México será pintado de negro para aprovechar el calor del sol y dificultar que las personas lo escalen. Esta iniciativa, impulsada por el expresidente Donald Trump, busca elevar la temperatura del muro y desalentar el cruce ilegal en la frontera sur.
Durante una visita a un tramo del muro en Santa Teresa, Nuevo México, Noem participó personalmente en la pintura con un rodillo, marcando el inicio de esta estrategia. El calor acumulado en la superficie negra hará que escalar el muro sea más incómodo y peligroso, actuando como una barrera disuasoria adicional.
Además de su función como obstáculo, la pintura negra también ayudará a prevenir el desgaste y la oxidación del acero del muro, que mide entre cinco y nueve metros de altura y está cimentado profundamente para impedir túneles.
Esta iniciativa se suma a otras medidas ya implementadas en la frontera, como cámaras de vigilancia, sensores y un despliegue policial reforzado, en un esfuerzo por controlar la migración y reducir las detenciones, las cuales han disminuido considerablemente en los últimos meses.
Kristi Noem destacó que esta pintura es una de las varias capas de seguridad diseñadas para hacer del muro un obstáculo más efectivo y reflejó el compromiso del gobierno de Trump con la protección y seguridad fronteriza.

