En Rumania se lleva a cabo una tradición de un desfile ancestral, donde habitantes salen a las calles cubiertos con abrigos que simulan ser como la piel de los osos, además de sus patas, zarpas y hocico.
Es en este país donde se albergan miles de osos pardos que se han convertido en un símbolo de fuerza y coraje y que ahora deben ser protegidos en el resto del mundo, pues están amenazados por la caza, la destrucción de su hábitat y la deforestación.
