La Casa Blanca convoca histórico festival de oración de nueve horas para reivindicar las raíces cristianas de Estados Unidos

La Casa Blanca convoca histórico festival de oración de nueve horas para reivindicar las raíces cristianas de Estados Unidos

La administración del presidente Donald Trump ha convocado para este domingo 17 de mayo un festival nacional de oración de nueve horas continuas en la Explanada Nacional (National Mall) de Washington, D.C., con el objetivo de «rededicar» a Estados Unidos como nación bajo Dios y resaltar sus fundamentos cristianos de cara al 250° aniversario de la independencia.

El evento, bautizado como Rededicate 250, es organizado por el grupo Freedom 250 con el apoyo de la Casa Blanca y será transmitido en pantalla gigante en el National Mall. Aunque el presidente Trump no asistirá en persona, enviará un mensaje grabado que será proyectado durante el evento.

Entre los altos funcionarios confirmados para participar están el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. El festival reunirá también a líderes religiosos de diversos sectores, entre ellos la pastora Paula White-Cain, asesora religiosa principal de Trump; el evangelista Franklin Graham; el cardenal católico Timothy Dolan; y el obispo Robert Barron, quien en los días anteriores criticó a algunos demócratas calificándolos de «casi comunistas».

La organización afirma que el encuentro busca recordar la historia de Estados Unidos y sus «fundamentos cristianos». Paula White-Cain expresó que el país «se construyó sobre valores cristianos y sobre la Biblia», y que el evento trata sobre recuperar esa identidad nacional.

Sin embargo, el festival ha generado críticas de fundaciones como Freedom From Religion Freedom, que lo consideran un ejemplo de nacionalismo cristiano impulsado por el gobierno y advierten sobre posibles violaciones al principio de separación entre religión y Estado. Sectores progresistas y defensores del laicismo también han cuestionado el uso de espacios públicos federales para eventos con un claro mensaje religioso.

El encuentro se lleva a cabo apenas dos meses antes de las celebraciones del bicentenario cincuentenario (250 años) de la Declaración de Independencia, el 4 de julio de 2026, y se perfila como uno de los eventos religiosos y políticos más grandes convocados en la capital estadounidense durante el segundo mandato de Trump.

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