
La Casa Blanca informó al Congreso de Estados Unidos que las “hostilidades” contra Irán han terminado, en una carta que busca cerrar formalmente la fase de combates activos entre ambos países, aunque mantiene la presencia de fuerzas armadas estadounidenses en el Golfo Pérsico.
En el documento, el gobierno del presidente Donald Trump señala que los objetivos militares principales de la operación han sido alcanzados, lo que permite catalogar la fase de hostilidades como concluida sin necesidad de una nueva autorización de guerra por parte del Congreso.
Sin embargo, en la misma comunicación se reconoce que la amenaza que Irán representa para la seguridad regional sigue siendo “significativa”, lo que explica la continuidad de bases, buques y unidades de inteligencia de EE. UU. en la zona.
Analistas internacionales interpretan este paso como un intento político de marcar un fin formal al conflicto, mientras se mantienen las presiones militares y diplomáticas para frenar las capacidades balísticas y nucleares de Irán, en un contexto de negociaciones complejas y tensiones aún vivas con Israel y otros aliados de Washington en la región.
