
Senegal se une a otros países africanos al endurecer penas contra la comunidad LGBTIQ+, aprobando una ley que duplica la prisión por relaciones entre personas del mismo sexo hasta 10 años.
La Asamblea Nacional aprobó la reforma del artículo 319 del Código Penal, elevando penas de 1-5 años a 5-10 años de cárcel, con multas hasta 15,000 euros. Incluye sanciones por promoción o financiación de la homosexualidad, impulsada por el primer ministro Ousmane Sonko y pendiente de promulgación por el presidente Bassirou Diomaye Faye.
Esta medida sigue la tendencia homofóbica en África, con detenciones recientes por «actos contra natura» equiparados a zoofilia.
La ley castiga denuncias falsas, pero genera debate global sobre derechos humanos en un país de fuerte represión a la comunidad LGBTIQ+.
