
Los mercados respiran alivio. Tras un rally alcista impulsado por temores de guerra prolongada, el crudo retrocede con fuerza ante señales de posible desescalada en la confrontación entre EE. UU., Israel e Irán.
El Brent, referencia europea, se desplomó hasta un 11% en picos intradía, estabilizándose cerca de 91-93 dólares por barril tras tocar máximos de 120 dólares.
El WTI estadounidense cayó un 7-9%, rondando los 86-89 dólares, corrigiendo el pánico por interrupciones en el Estrecho de Ormuz.
El presidente Donald Trump afirmó que el conflicto está «prácticamente terminado» o podría «finalizar muy pronto», calmando miedos a un cierre prolongado de rutas clave de crudo.
Sus palabras contrastan con amenazas previas de ataques más duros, generando volatilidad pero alivio inmediato en bolsas y commodities.
El retroceso descuenta riesgos geopolíticos, aunque analistas advierten que sin paz estable, los precios podrían mantenerse elevados por encima de niveles preconflicto.
Acciones energéticas bajan, mientras sectores sensibles a costos como transporte y manufactura repuntan con la distensión.
