
El papa León XIV prohibió explícitamente el uso de inteligencia artificial para redactar sermones, declarando que «la IA nunca podrá compartir la fe». Lo anunció durante una reunión con clérigos, enfatizando la autenticidad espiritual sobre herramientas tecnológicas.
Razones doctrinales
El pontífice argumentó que los sacerdotes deben «entrar en la vida real» y ejercitar el cerebro para preservar su capacidad humana, evitando la dependencia de algoritmos. Criticó la frivolidad moderna y reiteró el llamado a centrarse en Cristo como eje de la predicación.
Esta directriz forma parte de su magisterio contra la deshumanización tecnológica en la liturgia, promoviendo la experiencia personal del pastor con su grey. La medida busca recuperar la dimensión viva y testimonial del sermón dominical.
