
El alcalde de Chilpancingo, Gustavo Alarcón Herrera, solicitó formalmente el 26 de noviembre de 2025 a Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, un despliegue reforzado y permanente de fuerzas federales para contrarrestar el avance del crimen organizado en la capital de Guerrero.
La petición surge tras la aparición de narcomantas con amenazas contra autoridades municipales, que advertían “quemar todo” si se realizan el Paseo del Pendón (21 de diciembre), la Feria de San Mateo, Navidad y Año Nuevo. Alarcón enfatizó que la violencia ha rebasado las capacidades locales, con grupos delictivos intentando suplantar funciones de gobierno, y urgió presencia federal en colonias, accesos carreteros y zonas comerciales para proteger familias y eventos del Bicentenario.
El oficio incluye tres puntos clave: despliegue federal permanente, operativos coordinados para festividades decembrinas y acciones preventivas de inteligencia para control territorial. El municipio se declaró dispuesto a coordinar con niveles estatal y federal, destacando que “mantenernos sin apoyo es más difícil”.
Chilpancingo enfrenta un repunte de agresiones, recordando el asesinato decapitado de su antecesor Alejandro Arcos Catalán en octubre de 2024 y otros homicidios recientes en Guerrero y Michoacán, como el de Carlos Manzo en Uruapan. Las narcomantas, halladas en Jardines del Sur, mencionan vínculos con “Los Ardillos” y prohíben celebraciones para evitar recolección de fondos ilícitos.
