Donald Trump y Vladimir Putin se reunieron este viernes 15 de agosto de 2025 en la base militar Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska, para definir el futuro de la guerra en Ucrania. Esta fue la primera reunión individual entre ambos en siete años y la primera vez que Putin pisa suelo estadounidense desde 2015.

El objetivo principal del encuentro fue discutir un alto al fuego y buscar un acuerdo de paz. Trump calificó la cumbre como de “alto riesgo” y anticipó que en los primeros minutos sabría si la reunión sería productiva o un fracaso. Putin ha exigido que Ucrania ceda la soberanía de territorios como Donetsk, Luhansk, Kherson y Zaporizhzhia para lograr un acuerdo, mientras que Trump dejó claro que cualquier decisión final sobre estos territorios debe ser tomada por Ucrania, y que él solo busca sentar a las partes a la mesa.
Putin logró con esta visita romper un aislamiento internacional al pisar suelo estadounidense sin hacer concesiones previas importantes. Trump expresó que quiere ser el mediador que consiga la paz entre Ucrania y Rusia, y planteó la posibilidad de convocar a otra ronda de negociaciones incluyendo al presidente ucraniano Volodimir Zelenski y líderes europeos.

Durante el día de la reunión, Ucrania continuó enfrentando ataques rusos, lo que llevó a Zelenski a acusar a Rusia de seguir “matando” y a pedir reunirse con ambos líderes para buscar un cese de hostilidades. Por su parte, los líderes europeos, aunque no invitados a la cumbre, están atentos a los resultados por el temor de que Estados Unidos pueda cambiar su postura de apoyo firme a Kiev.
El programa de la cumbre incluyó un encuentro individual entre Trump y Putin, un almuerzo bilateral con sus delegaciones y una conferencia de prensa conjunta. La reunión fue considerada crucial para la posibilidad de avanzar hacia un armisticio en el conflicto que ha dejado decenas de miles de muertos y un gran impacto geopolítico desde la invasión rusa en febrero de 2022.
En resumen, la reunión en Alaska marcó un importante momento diplomático con Trump intentando ser un mediador clave y Putin buscando un reconocimiento internacional y la validación de sus posiciones territoriales en Ucrania, mientras la guerra sigue activa en el terreno
