Hasta el 40 % de las zonas terrestres del planeta están degradadas.
Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, esto afecta directamente a la mitad de la población mundial, que depende de los alimentos, el agua y las materias primas que proporcionan bosques, tierras de cultivo, sabanas, turberas y montañas para sobrevivir.
